El músico y amante de la cocina se cansó de los impuestos, la cuota sindical y la “pymedemia”.

En 2008, Zorrito Von Quintiero fundó un restaurante en el Bajo Belgrano: Bruni.
Hoy se conoció que el músico y amante de la cocina decidió cerrar las puertas de Bruni. En un extenso mensaje de despedida, el emprendedor describió la angustiante tarea para una pyme gastronómica de lidiar con la pesada carga tributaria.

“Adiós Bruni! Ya te desarman! Ya sos historia! Adiós a la vida de gastro pyme argentina y sus consecuencias. Bienvenida una vida libre de IVA, ingresos brutos, ART, seguros de vida, seguridad social, cuota sindical, retenciones, percepciones, comisiones de tarjetas de crédito, débito, mercado pago, y aplicaciones de delivery, servicio de posnet, alquiler Abl, luz, Gas agua, cuenta de banco, impuesto al cheque, autónomos del presidente, sueldos, abonos de sistemas de facturación, abogados, contador y si te queda algo el 30 por ciento de ganancias. Así como lo leen! Todos comiendo del mismo plato. Demencial”, comenzó diciendo en un mensaje de despedida.

Junto con su exitosa trayectoria como músico, que lo llevó a tocar con Charly García, Soda Stereo o los Ratones Paranoicos, Von Quintiero transformó en emprendimientos su amor por la gastronomía.
“Yo me crié cerca de la cocina del restaurante. Que es distinto que la cocina de las casas. Es otra mano, otra terminación. Es distinto”, dijo alguna vez a Infobae. Antes de Bruni, en los 90 había comandado el mítico Soul Café, el restaurant que impulsó el polo gastronómico de Las Cañitas.
En su crudo relato, señaló: “Adiós también a los gestores, inspectores y el código imposible. Adiós también al leonino contrato de alquiler que siempre se está acabando, a sus hijos propietarios ya mantenerles su herencia, su ingratitud y a su miserable soberbia. Adiós al robo hormiga de cada día de algunos recursos y sus socios caranchos”.
Von Quintiero relató algunas circunstancias en las que llevó adelante su pyme y describió un escenario al que calificó como “tragicómico”. Y explicó el esfuerzo para sostener su restaurant. “Lo vine intentando desde abajo, con éxitos y golpes. Pero no es por la pandemia, es por la ‘pymedemia’. Te cansa posta!”.
“Siento la tristeza de partir, ya estoy saliendo, yo también la extrañaré pero sonriendo. Solo me queda por decir que me estoy yendo a un lugar que me haga más feliz… Vamos viendo!”, cerró su mensaje.
A las duras condiciones que cualquier pyme gastronómica debe atravesar para poder desarrollar su negocio se sumaron las condiciones que trajo la pandemia, que no solamente impuso muchas jornadas sin poder abrir sino que también trajo una incertidumbre que impidió cualquier planificación. Muchos restaurantes tradicionales, como Oviedo y El Trapiche en Palermo, o El Obrero, en el barrio de La Boca, no pudieron resistir la combinación de la inactividad con los gastos impositivos y salariales y debieron cerrar sus puertas en forma definitiva.
En Puerto Madero, zona gastronómica por excelencia, algunos de los restaurantes de la zona que bajaron la persiana son La Parolaccia Casa Tua, Sottovoce, Le Pain Quotidien, Le Grill, Fabric Sushi y el local de la cadena Burger King, entre otros. Según estimaciones de empresarios de la zona, se trata de 14 locales cerrados sobre un total de 45 que funcionaban antes de la pandemia.

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