No pasa un día sin que se produzcan novedades que ratifican el estado de incertidumbre. Hasta los dirigentes más curtidos están desorientados porque saben que, aunque se desdoblaron los comicios, no se han resuelto sus dilemas. Por el contrario, se acerca el día decisivo en que se conformarán los frentes nacionales y hasta el 12 de junio avanzarán casi en tinieblas.

Hay tres electores calificados que incidirán en las estrategias de todos. Un Juan Urtubey con capital político devaluado pero todavía determinante; un Juan Romero con virtudes revalorizadas por defectos de otros, y un Gustavo Sáenz con gran carisma pero que no conforma al establishment que gobernó los cinco últimos lustros.

Esta semana la justicia limó severamente la imagen de Sáenz al tocar su línea de flotación. Aunque lo descree, el intendente paga costos por haber anunciado en Buenos Aires que apoyará a Urtubey en las elecciones PASO del 11 de agosto. Los agoreros dicen que habrá más azotes provenientes de las órbitas presidenciales ante lo que consideran una traición. La sospecha de que en su entorno más cercano existe corrupción que succiona dineros de la obra pública, lo ha colocado en una situación incómoda. Sin embargo en el búnker de Avenida Paraguay ni se mosquean, y aseguran que todo está controlado. Será por eso que ninguno de los funcionarios expuestos por la sentencia del juez federal fue removido. Los detractores, por su parte, instalan el terror de que los sospechados, son los que se harán cargo de la obra pública provincial en caso de que triunfe Sáenz.

Los cuestionamientos también comprometieron a funcionarios cercanos a Miguel Isa. Sebastián Gomeza, miembro del afamado grupo Esparta -que manejara las finanzas del isismo en la intendencia-, quedó por ahora bajo la sospecha de que dirigía contrataciones a favor de Matías Huergo Cornejo a cambio de retornos. Isa manifiesta para el afuera sentirse tranquilo, pero está convencido que también fue traicionado, no sólo en lo político sino en los acuerdos que antes gestara con Huergo.  

El todavía apoderado del PJ, Aníbal Anaquín, antes Procurador General de la Municipalidad de Salta y actual funcionario de la vicegobernación, también padece el escarnio público y es uno de los acusados directos en la investigación que lleva adelante el Juez Federal Julio Leonardo Bavio. En las sombras no se advierten nítidos, pero los hilos de titiritero alcanzan a Luis “Loro” Giacosa y a su hijo Guido, dos circunspectos que fuman en pipa mientras diseñan y actúan en proyectos siempre lucrativos. A pesar de ser socios de Anaquín, el resto del bufete de abogados se salvó, y eso no es obra de la casualidad.

Por ahora todos prefieren hacerse los desentendidos. Los más bizarros hablan de la presunción de inocencia y de la necesidad de que la justicia profundice la investigación antes de afectar la supuesta honorabilidad de algunos fracasados, que no tardaron en ser exitosos cuando obtuvieron un cargo municipal.

El Partido Justicialista mantiene a Anaquín como su apoderado. Paz Posse y los restantes directores de Aguas del Norte mantienen a Gomeza. Sáenz decidió preservar a Francisco Agolio y a Marcos Rizzoti. Todos juntos o por separado, se preocupan por que los diarios y medios periodísticos reduzcan el metraje y horas que le dieron a este escándalo fogoneados por Fernando Yarade y Juan Carlos Romero, dos de los beneficiarios de la crisis.

Pero no son todas malas noticias para los encumbrados políticos, ni para los imputados que parecen ser los mismos: El desdoblamiento de la investigación -ya es una moda desdoblar comicios, contrataciones y patrimonios- aparece como una concesión para los que leen bajo el agua. El nuevo Procurador General Abel Cornejo le dio la mano al Fiscal Federal públicamente sobre la inconveniencia de separar las pesquisas, y ya comenzó a dar instrucciones por los diarios a la Fiscalía de Delitos Económicos Complejos. Si llega la causa, será rebotada.

Lo preocupante de estos casos es que la anestesia no logra disimular que la corrupción es un mal expandido y que los últimos cambios en la justicia hacen emerger la verdadera intención de los últimos habitantes de su cúpula.

Pero volviendo a lo político, Gustavo Sáenz salió a redoblar su apuesta y el mensaje fue para todos: “Seré candidato a gobernador, y si pierdo me voy a mi casa” anunció en el programa del periodista que se jacta de manejarlo telefónicamente. El mensaje llegó a quienes proponen que debe lograrse un acuerdo transversal, que no es más que garantizar el status quo. Demasiadas amenazas de que el poder político y económico decidirá en una mesa chica el futuro de los salteños, lo han conducido -luego de un breve retiro en un sanatorio- a decidirse por una pelea que puede ser estoica si los mandamases lo abandonan, o un pacto que encubrirá la entrega de la gobernabilidad a cambio de la gobernación. Los que consultan diariamente al intendente no descartan que Urtubey y Romero hayan tramado un nuevo acuerdo que busque obligar a Sáenz a postularse nuevamente como intendente.

Pero Urtubey también fluctúa en la provincia. Necesita ganar pero Cristina está demasiado arriba en las encuestas. Yarade, al que quisiera dejarle su herencia no escala en las encuestas y la instalación de su imagen se reducirá cuando renuncie al cargo que lo mantiene en la vidriera. Romero, el otro potable para los intereses del gobernador -y de muchos empresarios- tampoco logra concitar la adhesión masiva que permita vencer a los kirchneristas. Sólo por eso subsiste un prospecto de acuerdo con Sáenz y sus 24 puntos de intención de votos.

En el ámbito nacional, la posibilidad de que Cristina triunfe contra todos los partidos condujo a los peronistas ortodoxos a recibirla como hija pródiga en su partido. El anuncio de la fórmula presidencial Alberto Fernández – Cristina Fernández de Kirchner tuvo un efecto demoledor. Por ahora, Massa y Urtubey reafirmaron su pertenencia a Alternativa Federal en donde confluyen con el mandatario de Córdoba, Juan Schiaretti, y el senador por Río Negro Miguel Ángel Pichetto.

En Salta la coalición cristinista comienza a tomar cuerpo con algunas definiciones concretas: Sergio Leavy y José Vilariño disputarían escaños a senador y diputado nacional, mientras que acordarían con Javier David o Miguel Isa para el cargo de gobernador. La ex presidenta quiere compañeros que garanticen los fueros, más que el poder político local.

Esta pretensión de Leavy ha despertado la preocupación de Urtubey -que podría bajarse para postularse como senador nacional antes del 12 de Junio- luego de que las encuestas ratifican que Cristina se impone sobre Urtubey en la categoría a presidente y por más de veinte puntos (hay que ver cómo responde la gente a la fórmula invertida de los Fernández. También desilusiona a Romero, que sabe que frente estos dos competidores sus posibilidades se reducen a colgarse de Macri, con una proyección magra que lo dejaría en un tercer lugar y sin la reelección como senador nacional.

Precisamente estas impotencias para alcanzar la banca que considera natural, inclinan a Romero a buscar la gobernación. Sin embargo se ha encontrado con la postura aparentemente irreductible de Sáenz que sostiene que puede competir en PASO tanto con Romero, como con Olmedo. Tanto Romero como Sáenz presumen de tener acuerdos con Urtubey, pero ¡cuál de ellos logrará excluir al otro en la pelea por la mansión de Finca Las Costas? La alianza que los unió en 2015 y 2017, está a un tris de quebrarse.

Del otro extremo, Alfredo Olmedo, con casi 20 puntos en las encuestas, considera que no tendrá otra oportunidad para ser primer mandatario en Salta y ya ha iniciado la gestación de un frente con “Cambiemos” junto a Martín Grande y Miguel Nanni. Por lo visto, ya está separado de Sáenz y ahora quieren formalizar el divorcio. Entre los bienes del matrimonio de cortísima duración está la franquicia de “Cambiemos” que no mide para ganar, pero que sí puede contribuir a la derrota de otros.

Los radicales decidirán su suerte nacional en otra convención que previsiblemente se quedará donde está y abrazará al Titanic macrista aún cuando el frío del iceberg ya comenzó a hacer estragos en su estructura. Pero Nanni cuenta con el apoyo del jujeño Gerardo Morales, quien pidió que se respete la banca del Congreso Nacional para los correligionarios salteños. Será por eso que, a pesar del escándalo de las coimas que ventiló El Tribuno esta semana, los otrora denunciadores Mimessi, Chibán y Vázquez hicieron silencio.

Grande dice que quiere ser intendente sin Sáenz, ni Romero. En estos días convulsionados brindó un inexplicable apoyo implícito a Matías Huergo, a quien victimizó y sobre quien dijo que no podría haber contratado obras dudosas si no existiera corrupción en la municipalidad. Semejante desmebramiento de Cambiemos trajo sus consecuencias. Ayer estuvo en Salta el presidente del PRO Francisco Quintana, quien llegó a operar la reconstitución del macrismo puro, reabriendo las puertas de Andrés Suriani y Alberto Castillo, antes denostados por Martín de los Ríos y ahora cotizados por la fuerza del pañuelo celeste. La devaluación del presidente local de este partido, es más que preocupante.

Con este panorama, el 12 de Junio los ciudadanos podrían verse sorprendidos con tres frentes que anticiparían la pelea provincial: Urtubey, Sáenz y Romero, cada uno con sus adictos, encabezarían una alianza. Leavy y el Partido para la Victoria, junto a Miguel Isa y Javier David presentarían otro frente. Por último, Olmedo, la UCR y el PRO, conformarían una tercera opción. Estos alineamientos provisorios siguen esperando consolidarse, o que las traiciones reformulen sus componentes. Los denarios de plata ya entraron en circulación…

 

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