Fredy Soriano se vino desde San Antonio de los Cobres a denunciar que a su suegra la atropellaron y terminó detenido en la Alcaidía. “Yo no recibí de la Policía respuestas adecuadas a nuestra desgracia y por eso reclamé”.

Cuando todo funciona al revés en Salta no suele sorprendernos, como en el caso de Soriano, quien no la pasó muy bien en su viaje a la Capital.

La secuencia de hechos extraños comenzó con el accidente en el que terminó hospitalizada la madre de la esposa de Fredy, quien fuera atropellada por un automóvil en el barrio capitalino Norte Grande. Entonces, según cuenta Soriano: “Mi cuñada intentó denunciar el accidente, pero no le quisieron tomar la denuncia del atropello. ‘Tiene que venir la víctima en persona’, le informaron. Así dejaron pasar horas hasta que telefónicamente les pedí a los oficiales de la 10ª que le recepcionen la denuncia a las hijas de mi suegra, cosa que recién hicieron cuando les dije que los iba a denunciar públicamente”.

Luego se vino hasta Salta para conocer el estado de la situación: “Cuando llegué a Salta me dirigí a la Comisaría 10 para que me den las actuaciones y los datos para hacer la denuncia para el seguro y otras diligencias y me contestaron que no había tales papeles, que el conductor se hallaba en su casa, que el auto ya había sido entregado a pesar de que la fecha de emisión del seguro es posterior a la del accidente. Es verdad, me enojé por el mal desempeño e intenté denunciar estos hechos allí mismo. Entonces apareció la comisaria Silvia Tolaba y me dijo: ‘¿Qué pasa acá?, Ud. póngase en el lugar del conductor…’’, eso me rebasó y le dije que iba a denunciar el intento de cubrir a alguien que prácticamente mató a una persona. La respuesta fue, ‘Ud. no va a denunciar a nadie, queda detenido’ y en minutos llegó el patrullero que me llevó a la Alcaidía. No es justo, yo pedí justicia y me pintaron los dedos”.

Para la detención fue todo un operativo rodeado de circo, como suelen ser las detenciones policiales: “Para hacer las averiguaciones nos dijeron que no había vehículo, que debíamos pagar para traslado del personal, para llevarme a mí había diez policías y un patrullero”. Al final a Soriano lo llevaron detenido por coacción y amenazas mientras su suegra se encuentra internada en el hospital en estado crítico y asistida con un respirador mecánico.