La finalización del tour proselitista 2019 posiblemente sea recordado como uno de los menos creativos que se hayan dado en el último tiempo. Un ciclo de 12 años concluirá el próximo 10 de diciembre y pocos fueron los dirigentes o sectores partidarios que acertaron a plantarse en base a este parámetro, ya sea para expresar su voluntad de continuar con la actual línea de gestión o modificarla.

En cambio, la mezquindad de ideas cedió paso a la telenovela de herramientas de campaña negativa, una de las taaaaantas a las que se echa mano en estas lides, salvo que exceda la improvisación en los que las planifican. Debería ser un hecho inaudito que él lo haga, pero en rigor de verdad fue Juan Manuel Urtubey el que emitió quejumbre por tales carencias.

En rueda de prensa celebrada unos días atrás, el mandatario saliente se exasperó al reclamar a los diversos candidatos a reemplazarlo “proponer, decir qué van a hacer con Salta”. Urtubey criticó que, salvo una que otra excepción, los aspirantes a la titularidad del Ejecutivo provincial se hayan ocupado de puntualizar “que el otro es peor que él” y en este pantano no alcanzaron a plantear una idea directriz para nuestra provincia.

De acuerdo a esta conceptualización, en el elenco U que teóricamente abandona el poder el próximo 10 de diciembre, son más los anotados para continuar en los respectivos cargos que los que armaron valijas. Áreas como Salud, Educación, Economía y Gobierno resultan esenciales para marcar un cambio de época o al menos una oxigenación, desde la perspectiva de una administración nueva.