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El Chalchalero Dib Ashur: Zamba del Loro Cajero

Tras la Pascua se activa la carrera hacia 2027, con posibles adelantamientos electorales y cambios en el sistema que reconfiguran el tablero político. Mientras Nación exhibe señales de debilidad en medio de la recesión y tensiones internas, en Salta crece la incertidumbre sobre alianzas y liderazgos. Sáenz mantiene cierta estabilidad, pero depende de acuerdos en un escenario fragmentado en tercios. La oposición aparece debilitada, aunque emergen alternativas en la centro-derecha. En paralelo, la gestión local enfrenta críticas por servicios deficientes. Se ha explicitado el anuncio de Roberto Dib Ashur de que abandonará la cartera económica. Su salida casi suena a deserción -o por qué no a expulsión.

 

n. de r.

 

Cuando se agote el descanso que impone la Pascua comenzará a desarrollarse el tiempo político con miras a las elecciones provinciales de 2027. Mientras el gobernador ya ventiló que en Salta se adelantarán los comicios, Nación también amenaza con hacer lo mismo, lo que podría imponer la reformulación de los planes locales.

A nivel parlamentario ya se encuentra en discusión la modificación del sistema electoral que podría incorporar una forma de resolver las internas partidarias luego de que, en 2023, se derogaran las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). Desde el Grand Bourg nada dicen sobre lo que el diario de Juan Carlos Romero informó que es una vuelta a la ley de lemas que supo regir casi en todo el país en la década del ’90.

Cualquiera fuere la modalidad que se habilite por una nueva ley, lo que debe analizarse con detenimiento es el favor ciudadano con que cuenta la gestión de Gustavo Sáenz y, por lógica consecuencia, la de Javier Milei.

La debilidad de los leones

El solo hecho de que el gobierno nacional libertario esté buscando el anticipo de las elecciones, que también implicaría la desaparición de las PASO nacionales, habla de debilidad. La alta recesión que explica la baja del consumo por reducción del poder adquisitivo de los sueldos, sumada a la proliferación de focos de corrupción que manchan a autoridades que habitan la Casa Rosada, comienza a complicar a quienes enarbolaron el discurso ético para luego mostrar que tienen idénticos vicios que los gobiernos anteriores. ¿Cuánto tiempo permanecerán fieles los que miraron con expectativas el cambio prometido por el León?

El Ministro de Economía Luis Caputo ya comenzó a mostrarse irascible cuando debe explicar los problemas para mantener en bajos niveles el índice inflacionario y las causas por las que la mejora económica solamente se acota a los grupos dedicados a la especulación financiera. La producción sigue padeciendo las inclemencias de la apertura de mercado y la falta de competitividad frente a la falta de defensa ante la importación indiscriminada. La guerra de Irán también aporta su grano de arena con la suba del precio de combustibles que obliga a traicionar el espíritu liberal no intervencionista. La soberbia sigue gobernándolo y ahora amenaza con dar patadas en el culo a todo aquel que piense distinto. 

No hay dudas que las oscilaciones son fuertes. Los libertarios que estaban declive en agosto de 2025 lograron revertir la caída con apoyo de Donald Trump y, tras ganar las elecciones de octubre, nuevamente pusieron ímpetu al tratamiento parlamentario de leyes como la de inocencia fiscal y la reforma laboral. En cada paso de estos apuestan más que el oxígeno político, ganan y pierden, pero casi en todos pisotean las esperanzas de quienes creían que al ajuste lo pagaría solamente la política. De seguir así, la aparición de una tercera posición podría comprometer y pulverizar el sueño de la reelección.

Solamente la decrepitud de los opositores que siguen concentrando liderazgos en la devaluada Cristina Kirchner, el sospechoso Sergio Massa, el inexpandible Axel Kicillof y los gordos de la CGT los salva. Pero ya se ven los vasos comunicantes de Milei con la corrupción. La reforma laboral se logró con un acuerdo con los sindicalistas, y las investigaciones penales por la AFA y el dólar blue hablan de que siempre hubo acuerdos bajo la mesa con Massa. Libertarios y kirchneristas se retroalimentan y se benefician recíprocamente.

El que parece construir la alternativa sobre la centro-derecha es Mauricio Macri. Sabe que frente a los excesos de Milei y la mala fama del kirchnerismo puede construir su regreso. La UCR, la Coalición Cívica y algunos gobernadores ya lo miran con cariño ante la falta de opciones. ¿Tendrá la pericia y la grandeza para volver?

La incertidumbre en Salta

Sin expansión territorial sólida y con adherentes de escaso predicamento en las provincias, las listas violetas que hasta ahora contuvieron nombres con poco arrastre electoral dependen solamente del éxito de la política del gobierno nacional. Basta ver las encuestas de conocimiento y los resultados electorales para afirmarlo sin hesitación. 

A pesar de que el aluvión libertario ha beneficiado a ignotos y huérfanos con bancas y cargos que no logran llenar por falta de experiencia o capacidad, cuando las críticas arrecian muchos esquivan las balas y quieren los frutos pero no participan de la siembra. En Salta los representantes libertarios se debaten entre la fuga provisoria y el escondite, cuando no les sube la presión ante la remota hipótesis de que Sáenz arregle un frente electoral con Milei. Alfredo Olmedo mantiene su indiferencia con las cuestiones estatales y se dedica a mostrar mayor interés por competencias deportivas y otras actividades banales, como lo hizo toda la vida. Emilia Orozco prefiere esconderse de los medios antes que explicar las torpezas del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, al que le queda poco resto para mantenerse en las alturas gubernamentales.

A nivel provincial las encuestas muestran a Sáenz más estable, aunque la suba de acciones violetas le exige mantener y sumar socios políticos para el caso de que no exista arreglo con la Casa Rosada. ¿Será factible un acuerdo por el cual Milei lo bendiga a cambio de entregar un municipio capitalino que no le pertenece plentamente? ¿Emiliano Durand podría digerir como un zen estos conciliábulos y quedarse afuera sin resistir desde afuera del saencismo? Todas son meras conjeturas en un período que carece de elementos suficientes para que los actores políticos definan su futuro, y el de todos.

El Partido Justicialista sigue erigiéndose en un obstáculo para el oficialismo, considerando que muchos de los saencistas vienen del justicialismo y las convicciones de varios dirigentes los colocan naturalmente en contra del gobierno mileista. Cada arrime del gobernador con Nación los pone en una encrucijada puesto no sienten comodidad con esta alianza propia de las necesidades de gestión, pero incompatible con su sentir. 

Un territorio electoral dividido en tres pedazos podría provocar un cambio de gobierno. Juan Manuel Urtubey lo sabe y se encuentra atento y decidido a captar a los peronistas dubitativos- Se ha prometido hacer lo posible por evitar una reelección del gobernador a quien le imputa una traición en 2025. La refriega por el Fondo de Reparación Histórica y la amenaza de iniciar un proceso judicial en su contra se ha detenido en la Legislatura. ¿Es posible que él y Sáenz, a pesar de todo, lleguen a un acuerdo electoral en 2027?

Lo cierto es que además de rosca política se necesitan cambios en la gestión local que permitan generar mayor expectativa en el ciudadano. El costo de vida se incrementa sin solución de continuidad y las complicaciones del salteño para llegar a fin de mes se multiplican. Esto se traduce en más pedidos de asistencia del Estado para necesidades casi todas urgentes. Al margen que estas no puedan ser satisfechas -por el motivo que fuere- no estaría mal que las escuelas estuvieran en condiciones, que hubiera médicos y remedios en los hospitales y centros de salud y que las patrullas policiales tengan combustible y cubiertas en condiciones. Se quiera o no, hay evidencia de que esto está faltando y que la “casa no está en orden”. 

Hablando de uno de los responsables de la falta de recursos, se ha explicitado el anuncio de Roberto Dib Ashur de que abandonará la cartera económica. Su salida casi suena a deserción -o por qué no a expulsión- de considerar todos los problemas financieros que se deben afrontar en un horizonte casi inmediato. De perfil poco comunicativo con el gabinete que integra y con los intendentes, logró permanecer en el cargo tras los cambios del año pasado.

Quedará pendiente su promesa de crear el Polo Tecnológico de la Capital y el Centro de Capacitación de San Antonio de los Cobres, y de invertir el crédito de cincuenta millones de dólares que se gestionó con garantía soberana del Banco Interamericano de Desarrollo. Del primer proyecto no aparecieron todavía los bloques educativo, empresarial y de audiovisuales y biotecnología; ni las aulas y espacios dedicados a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), robótica y administración, ni espacios comunes para coworking, auditorio y servicios empresariales ni las áreas de Ciencias de la Vida con biofábricas, plantas piloto y laboratorios ni el hub de Innovación que incluiría oficinas del Conicet, INTA e INTI. En la Puna solamente se aprovechó una estructura que ya existía. Los anuncios más compatibles con la esencia y políticas de la NASA quedaron en promesas.

En tiempos en que la economía informal casi se equipara a la formal, y que el cuentapropismo está expandido, claramente que su visión no es cuestionable si existen partidas de dinero suficientes para atender a los servicios esenciales de salud, educación y seguridad. El problema es que la baja de coparticipación nacional se derramó en más carencias a las áreas públicas provinciales y municipales y que todos los que fueron a buscar fondos porque el ministro anunciaba superávit fiscal se estrellaron contra la muralla que pusieron Dib Ashur y su segundo Ariel Burgos, que ni siquiera atienden el teléfono. Varios son los que por lo bajo dicen que no los extrañarán.

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