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El ajuste de cuentas de siempre

En salvador Mazza hubo otro crimen con tinte mafioso. Un extrabajador petrolero fue ejecutado dentro de su auto en la madrugada de ayer. La víctima era propietario de camiones de transporte.

Se llamaba Reynaldo Jerez y según consignó el diario El Tribuno en su edición de hoy, su cuerpo fue hallado dentro de un auto de su propiedad en la zona este de Tartagal detrás del barrio Tomás Ryan.

El hecho causó conmoción en la ciudad norteña porque la víctima fatal a la que se conocía como «Amarillo» era vastamente conocida en la zona. Sin olvidar la forma en que fue cometido el crimen que se parece mucho a un ajuste de cuentas mafioso.

“La noche del viernes, Jérez había estado compartiendo un asado con un grupo de concejales de Tartagal en la pista de carreras de caballo «Sangre Argentina», de propiedad del actual edil Walter «Pepe» Salvatierra”, precisa el informe de El Tribuno que precisa que “según lo que pudo reconstruir la Brigada de Investigaciones que tomó a su cargo este segundo caso de ejecución -el primero fue el de dos hombres ocurrido cerca de Salvador Mazza, el miércoles en la noche- Jérez salió del Fortín «Sangre Argentina» alrededor de las 5 de la madrugada”.

Al parecer, dos sujetos, que luego terminaron con su vida, lo abordaron camino a su casa ubicada en el barrio 200 Viviendas, en la zona norte de Tartagal. Los ejecutores habrían subido al vehículo, un Renault gris dominio NOA 524.

Todo indica que con los ejecutores dentro del rodado, Jérez fue obligado a dirigirse hacia la zona oeste de Tartagal donde residen en su mayoría familias de escasos recursos. Cerca de una cancha de fútbol fue ejecutado por los dos sujetos que, según algunos vecinos, se dieron a la fuga a pie.

Luego de recibir las heridas mortales, una de ellas a la altura del cuello, Jerez chocó el auto contra un cerco de madera. Cuando la policía llegó al lugar alertada por los vecinos que escucharon el ruido del motor del Renault, que zigzagueando chocó contra el precario cerco de madera, el vehículo se encontraba todavía con las luces encendidas mientras que Jérez yacía sin vida sobre el volante.

Todo indica que la víctima trató de defenderse con desesperación pero nada pudo hacer dada la superioridad de sus atacantes. En los alrededores del lugar fue encontrada una mochila y otras pertenencias de Jerez; no se sabe si fueron arrojadas por él en sus intentos de defenderse o por los atacantes cuando huían del lugar.