El hambre y la postergación no están de cuarentena en el norte provincial. El ministerio de salud informó el fallecimiento por «deshidratación» de una niña de cinco años en La Vertiente chica. El martes había fallecido por el mismo motivo su hermanito de un año y tres meses.

 

Las muertes de originarios en el norte provincial continúan pese a la declaración de la emergencia sociosanitaria y de la atención concitada por la crisis del COVID-19. Esta mañana se conoció el fallecimiento de una niña de cinco años por deshidratación que estaba por ser trasladada al hospital Juan Domingo Perón de Tartagal. Días atrás había fallecido su hermano de un año y medio en La Vertiente Chica.

La niña había recibido atención sanitaria en su domicilio, dado que su estado había sido constatado días atrás con el fallecimiento de su hermano. Su hermana de 16 años la acompañó al hospital de Santa Victoria Este, donde se dispuso su internación por un cuadro de deshidratación grave y gastroenteritis.

El día jueves se ordena su traslado a Tartagal, pero antes de concretar el viaje la niña muere por sepsis, al igual que su hermano días atrás.

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