El telescopio Toros, ubicado en el Centro Astronómico Macón (CAM) de la puna salteña, realizó la captura de sus primeras imágenes, a una semana de la puesta en funcionamiento y que tiene como principal objetivo buscar evidencia visual de las ondas gravitacionales, informaron fuentes vinculadas a la investigación.

A una semana de la activación, el telescopio tomo sus primeras tres fotografías, y se espera que cuando esté operativo en un 100% «responderá a las alertas que lleguen desde el Observatorio por Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO en inglés) para buscar y captar la colisión de objetos compactos en galaxias distantes hasta 600 millones de años luz.

La información, que publica el sitio web de UNCiencia de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), detalla que el telescopio Toros forma parte de un conjunto de instalaciones ubicados en el cerro Macón (Salta), a 4650 metros sobre el nivel del mar, lugar elegido hace varios años luego de una exhaustiva búsqueda para realizar observaciones astronómicas.

No solo se trata del observatorio ubicado a mayor altura en toda Argentina, sino que brinda la oportunidad de escudriñar una región del cielo que no puede ser observada desde el hemisferio norte, destaca la información.

El telescopio «busca dilucidar parte de las investigaciones sobre física nuclear que nunca podremos recrear en la Tierra», explicó Mario Díaz, investigador responsable del proyecto Toros desde la Universidad de Texas Río Grande Valley (Estados Unidos).

Entre el 9 y el 11 de abril pasados, el Transient Optical Robotic Observatory of the South (TOROS, por sus siglas en inglés) vio su “primera luz” y capturó tres imágenes: Omega Centauri, un cúmulo globular a 17.000 años luz de distancia; el cúmulo globular NGC 6752, a 14.000 años luz de la Tierra; y una región dentro del disco de la Vía Láctea cercana al cúmulo abierto NGC 3766, con la mayoría de estrellas a una distancia de aproximadamente 8.000 años luz.

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