Mientras en la Puna de Salta la multinacional minera Rio Tinto consolida su posición como la operadora más influyente de la provincia a través del megaproyecto Rincón en el Salar del Rincón, la divulgación de documentos desclasificados del gobierno británico reabrió una incómoda herida histórica.
Los archivos confirman que la corporación anglo-australiana fue una pieza clave en el suministro de uranio que alimentó el programa militar nuclear del Reino Unido durante la Guerra de Malvinas en 1982.
La misma compañía que hoy encabeza la mayor apuesta de inversión privada en la provincia de Salta bajo el régimen del RIGI aparece señalada en registros históricos del Ministerio de Defensa británico como la abastecedora de insumos estratégicos para el esfuerzo de guerra del Reino Unido.
Los documentos del gabinete del Reino Unido, revelados tras cumplirse los plazos de secreto oficial, citan declaraciones y registros internos que confirman que la firma —en aquel entonces denominada Rio Tinto-Zinc (RTZ)— abasteció al aparato de defensa británico con uranio extraído de la mina de Rössing, en Namibia.
El exsecretario de Energía británico, Anthony «Tony» Benn, llegó a dejar asentado que RTZ proveía «el uranio del que depende el programa militar británico». Aquella energía impulsó la tecnología y la propulsión nuclear de la Marina Real desplegada en el Atlántico Sur, en un conflicto donde la fuerza naval británica incluso operó con cargas atómicas a bordo.
El epicentro en Salta: el Proyecto Rincón
Cuatro décadas después de ese engranaje logístico en la Guerra del Atlántico Sur, Salta se ha convertido en el centro neurálgico de las operaciones globales de Rio Tinto en Sudamérica.
En el Salar del Rincón (departamento Los Andes), Rio Tinto construye y escala la planta de procesamiento de carbonato de litio grado batería con una inversión proyectada en miles de millones de dólares.
La compañía fue una de las primeras gigantes mineras en ingresar al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) en la provincia, obteniendo estabilidad regulatoria por 30 años, beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros para la exportación del «oro blanco» salteño.
Con la compra y consolidación de activos en la región, la corporación controla una porción determinante de las cuencas de salmuera de la Puna, proyectando producir decenas de miles de toneladas de litio anuales destinadas a los mercados de la transición energética global.

