La 2º jornada en el juicio por el crimen de las turistas evidenció las falencias provinciales en materia de seguridad y explotación turística. La testigo Paola Gutiérrez que incriminó a Daniel Vilte, admitió que se llevaba mal con la persona cuyo ADN no aparecen en los cuerpos de las turistas. (Maximiliano Rodríguez)

El comienzo de la segunda jornada mezcló el ambiente plomizo del clima en la ciudad, con un marcado descenso de las expectativas en todos los involucrados en el juicio. Tras una primera jornada cargada por la tensión de la espera y el dolor de las pérdidas, este segundo día arrancó con una menor cantidad de público en la sala de grandes juicios de la ciudad judicial salteña. En esta segunda jornada no se presentaron la Defensora General, María Inés Diez; tampoco Marianela Cansino, Ministra de Derechos Humanos, quien asegurara a los medios cercanos días atrás que iba a acompañar a los familiares de las víctimas; ni los referentes de la oposición que en la primera jornada habían ocupado lugares en la segunda fila. Mucho menos aun estuvieron presentes los responsables políticos del turismo o de la seguridad de entonces. Es evidente que el acompañamiento político a las víctimas fue sólo un flash.

De pie! Fue la orden para iniciar esta segunda jornada oral y pública. Al igual que el primer día el debate comenzó 9.45, casi una más tarde de convocadas las partes. A diferencia del primer día, se dispuso de una enorme pantalla gigante en la sala, debido a que los testimonios de los turistas que encontraron los cadáveres de Cassandre y Houira se brindarían a través de videoconferencia.  Del otro lado de esa enorme pantalla, el poder judicial de Chaco, desde donde se escucharían inicialmente las palabras de Gustavo Héctor Goujon, un profesor chaqueño de 43 años y uno de los turistas que el 29 de julio de 2011 paseaba por el mirador de San Lorenzo.

El segundo día de juicio está marcado por los avances tecnológicos puestos a prueba y una menor presencia de público en la sala, marcada por menos periodistas salteños. También en esta segunda jornada quedaron claras las terribles (cuando no criminales) falencias que muestra la provincia de Salta en materia de seguridad, sean los visitantes turistas o salteños.

Los controladores

Gustavo Goujon fue la segunda persona en ver el primer cuerpo encontrado. El testigo sumamente nervioso explicó que cerca de las 18.30 del 29 de julio de 2011 ingresaron “al cerro San Lorenzo, donde -vale decir- previamente hay que pagar”. Según el testigo, él y otro visitante debieron dar aviso a la policía, porque no tuvieron respuestas (luego del hallazgo) por parte de los “controladores del cerro”, en referencia a la explotación comercial de Puma Expeditions – Maitines S.A.

“Al cerro San Lorenzo llegamos por la Casa de Turismo de Salta, es una visita casi obligada en Salta”, resumió el testigo ante las requisitorias del fiscal Félix Elías, quien mantuvo – a la hora de preguntar- el mismo tono señorial y confuso de la primera jornada. Sigue sin aportar mucho. Ya consultado por la querella, relató Goujon: “antes de ingresar al mirador nos encontramos con un grupo de turistas de Bs As muy asustados. Me dicen que había una persona y no me sabían decir muy bien. Yo me adentro en los matorrales unos tres metros y veo allí a la chica, boca abajo. Le pegué un grito, pero no había signos de vida. Fueron fracciones de segundo.El cuerpo estaba a unos 5 o 6 metros del mirador. Se observó que tenía los ojos abiertos, la cara llena de moscas y todos los signos de violencia. Estaba toda arañada, pantalones bajados, magullones por todos lados, es lo que a la distancia pude ver. Tenía los ojos abiertos mirando hacia arriba, pero no parpadeaba”.  Al igual que Rubén Darío Hoyos cree que los cuerpos – o por lo menos el que vio – fue arrastrado hasta el lugar del hallazgo.

 Nacido en el tercer mundo

Por otra parte, el relato del testigo chaqueño presenta una explotación turística tercermundista donde la vida no vale nada: “Le dimos aviso a el controlador del cerro y él nos dijo que no podía ser porque éramos los últimos en subir. Esperamos 40 minutos y como nadie venia, fuimos  a la subcomisaria San Lorenzo y dimos aviso a la policía. No es nada fácil dar un testimonial de este tipo. Me llamó la atención que no haya baños químicos o equipo de primeros auxilios. Es un lugar donde suben familias, criaturas. En todo el ascenso hay residuos de todo tipo. Debería haber policía o que haya personal de seguridad”. Además contó que en el momento del hallazgo había niños visitando el lugar y fue una situación terrible la vivida por todos los presentes ese 29 de julio.

El final del relato también evidencia en qué circunstancias de seguridad se produjo el hallazgo de las dos turistas francesas: “dimos aviso al controlador, pero era una persona que sólo miraba la planilla y nada más. Me dio la impresión de una persona poco instruida que no sabía bien que hacer. Dimos aviso a el controlador y él nos dijo que iba a dar aviso al controlador general, pero no vino nadie”.El testigo cerró su relato contando que la mujer policía que tomó la denuncia “no podía creer” lo que le contaban.  Gustavo Héctor Goujon terminó haciendo algo que muchos otros deberían hacer en Salta: dio sus condolencias a los familiares de las víctimas.

Al segundo testigo en prestar su declaración testimonial fue el también chaqueño Favio Alejandro Cano, quien visitaba San Lorenzo junto a Goujon. A través de videoconferencia, relató que en pleno ascenso se encontraron con “un hombre, la esposa y sus tres hijos, sumamente asustados por el hallazgo de una chica. Fue mi compañero y vio todo esto”. Al igual que Goujon, el relato de Cano deja entrever que el sistema del negocio turístico rápido y la improvisación de conocidos lejos está de aspectos fundamentales, como son la seguridad y la valoración de la vida.

El hallazgo

La segunda videoconferencia de la jornada fue una conexión con la justicia bonaerense, específicamente en la localidad de San Martin, al noroeste del gran Buenos Aires. El testimonio escuchado desde la gran urbe argentina fue el de Rubén Darío Hoyos, la primera persona en hallar una de las victimas aquel 29 de julio de 2011. El hombre, quien se había alejado del sendero para hacer sus necesidades físicas, relató que ingresó al predio privado de acceso público junto a su “hijo, hermana, sus dos hijos y otro amigo”. El testigo profundizó la misma sensación que dejaron  en la sala los relatos de los chaqueños Goujon y Cano: el hombre no pudo recordar si le tomaron los datos al momento de ingresar a la explotación turística, pero si recuerda que a todo el grupo le cobraron para ingresar.  Por la posición de los brazos de la víctima, el testigo cree que podría haber sido arrastrada hasta el lugar. “Fue un shock, empezamos a bajar del cerro y en medio de la bajada tuvimos inconvenientes, por la desesperación misma en que estábamos. Nunca había visto algo así. Vi el cuerpo y me asusté mucho. Lo único que quería era salir corriendo del lugar”, relató a través de la pantalla gigante. Hoyos prácticamente no podía terminar su relato. Era evidente la emoción del testigo ante el recuerdo de ese momento. “No sé cuánto tiempo pasó de eso, pero aún hoy….”, intentó responder.

 Un empresario

Como testigo en la sala brindó su testimonio Mariano Olaciregui, propietario de Puma Expeditions, la empresa que en 2011 explotaba el predio de Maitines S.A. en la quebrada de San Lorenzo. El joven, domiciliado en Lesser, ingresó a la sala con el perfil propio del amante del turismo aventura.

Se sentó ante el tribunal y respondió con voz segura. Explicó que tenían “un contrato con Finca Maitines para explotar el lugar”. Ante el tribunal no pudo recordar si ese contrato aún está vigente, pese a que dejaron de explotar el predio desde julio de 2011. Reconoció que las exigencias para explotar turísticamente el predio demandaba sólo “autorización del Ministerio de Turismo, mostrar los circuitos y tener un seguro” y recordó que “las autoridades no vigilaban de ninguna manera el predio” (NdeR. El Ministro de Turismo entonces era Federico Posadas).

El titular de Puma Expeditions admitió que no contaban con asistencia médica en el lugar, y que dependían, en caso de requerirlo, de “la sala (de primeros auxilios) de San Lorenzo es el lugar más cercano”. Consultado por el tribunal, Olaciregui admitió conocer a Gustavo Lasi porqué “trabajó en la quebrada y es hijo de Walter Lasi quien trabajó con nosotros”. Según el relato del responsable de la explotación turística “las personas que trabajaban en la quebrada tenían la pauta que si no bajaba algún visitante debían buscárselo y dar aviso”, aunque dijo no poder determinar si era factible o no, que dos cuerpos sin vida pasaran doce días sin ser encontrados por otros visitantes del mirador de San Lorenzo.

Con este testimonio el tribunal y las partes debieron trabajar en detalles probatorios, puesto que se le mostraron las planillas de su empresa que confirman a las 16.23 el ingreso de dos personas francesas hospedadas en el Hotel del Cerro. Olaciregui confirmó que si dos personas ingresaban juntas igualmente se les entregaba un solo ticket.  Además reconoció que el número del ticket encontrado en el pantalón de una de las víctimas “correspondía con la planilla del día 15 de julio”, muchos días antes del hallazgo de los cuerpos.

El testimonio del titular de Puma Expeditions también fue importante para la jornada, porque sembró serias dudas sobre la participación o no en los hechos de Walter Lasi, padre de Gustavo. Estas dudas, impactan de lleno en la instrucción y por sobre todo imponen un interrogante del sobreseimiento que dictó sobre esta persona el hoy camarista Martin Pérez. El empresario reconoció que “Walter lo que más hacia era el mantenimiento de las sendas, aunque hacía de todo” y agregó que “tuvimos algunos problemas con Walter en esa época. No recuerdo cuales eran los problemas, pero no estábamos contento con él”. Según dijo el empresario existían oportunidades en que no se encontraba en su lugar de trabajo el padre del principal acusado, a quien calificó como la persona que más conocía la zona: “se crió ahí”. Por otra parte, agregó que Walter Lasi a veces almorzaba  en casa de su madre. “Hay veces que almorzaba en la casa de la madre o que comía en los senderos. La madre de Walter Lasi vive un poco más arriba del circuito (mirador). Caminando serían 15 o 20 minutos hasta la casa de la madre. Después las casas más cercanas al mirador son Buena Vista y otras casas de San Lorenzo”. Reconoció que no fue personal de su empresa quienes radicaron la denuncia en la comisaria, sino los turistas que vieron el primer cuerpo y que en esta segunda jornada de debate brindaron un testimonio coincidente.  Al finalizar su testimonio, el titular de la explotación turística se retiró de la sala rápidamente, sin mirar a nadie.  Como quien no se siente responsable.

 Otro empresario

Ignacio Martín Poodts, primo de Nicolás Olaciregui y copropietario de Puma Expeditions, también brindó su testimonio. El socio en la explotación comercial fue consultado por el fiscal Elias sobre si escuchó versiones respecto a los imputados y su respuesta fue contundente: “de Vera escuché que no puede ser él, porque sigue mucho a la virgen, porque no puede ser.  En lo personal lo de Gustavo me sorprende mucho. Lo conozco”. Sobre su padre Walter no dijo nada.  Sí dijo el testigo al ser consultado por la seguridad y el compromiso público: “hicimos la tirolesa con normas del COPAIPA, porque no queríamos tener accidentes. La única vez que nos visitaron (el Ministerio de Turismo) fue cuando inauguramos la tirolesa. Después no vinieron nunca más”.

Quizás uno de los aportes más importantes de su testimonio fue el relacionado a la misteriosa mujer de anteojos que nunca nadie supo quién era, y que en caso de ser identificada puede aportar un testimonio clave: Poodts cree que la fotografía se tomó dentro del predio. También cree que existían muchos lugares alternativos en caso de que las víctimas fueran violadas y ultimadas en un lugar distinto al del hallazgo.

Este testigo, al igual que su primo, dejó al descubierto que el sobreseimiento otorgado por Martin Pérez a Walter Lasi fue, cuanto menos, apresurado. Según relató al tribunal el día 15 de julio de 2011 trabajaba en el lugar Maximiliano García en reemplazo de Walter Lasi “porque tenía que hacer un trámite. Quizás trabajó temprano y quizás y se retiró antes, no recuerdo”. El relato de Poodts indica que Walter Lasi – padre del principal acusado – hacía el mantenimiento y recepción de gente en la tirolesa. Sin embargo, un hecho relatado ante el tribunal no parece haber llamado la atención del juez de instrucción quien por ese tiempo viajó a Francia a reunirse con autoridades galas. Poodts indicó que días previos al hallazgo una comitiva de nueve turistas no pudo realizar tirolesa y se retiró del predio. La razón de la frustrada práctica fue la ausencia de Walter Lasi en el lugar de trabajo. “Él alegó que estaba almorzando en casa de su madre”, dijo el testigo.  Más allá de las declaraciones de Poodts y Olaciregui, y sin tomar como presuroso el sobreseimiento inicial de Walter Lasi, un dato debe tomarse en cuenta. A diferencia de los familiares de otros acusados durante las dos primeras jornadas, Walter todavía no acompañó a su hijo Gustavo, principal acusado por el doble homicidio.

Un extra

Cabe agregar que el titular del predio explotado por Poodts y Olaciregui, Maitines S.A, cobró notoriedad a comienzo de 2008, cuando el Nuevo Diario de Salta (diario chiquito) denunció que la empresa había alambrado el rio San Lorenzo. El diario también denunciaba que la propiedad era de la esposa de Horacio Cornejo, entonces flamante Ministro de Turismo. Días más tarde, en un comunicado público, Cornejo reconoció la propiedad de su esposa y justificó la medida que el diario había denunciado.

Otro extra

Humilde, la sanlorenceña María Rosa Zajama ingresó a la sala de grandes juicios cerca de las 17 como quien tiene frio. La chica, empleada de Puma Expeditions, no aportó mucho más al debate. Prestó declaración por media hora. En ella recaían los servicios en la recepción del circuito y ni siquiera estuvo el día 15 de julio de 2011. Apenas pudo graficar lo mismo que los anteriores testigos. Muchas preguntas por las partes y por el tribunal. Pocos aportes importantes. La joven trabajó menos de un mes para la empresa. No mucho más.

Las primeras detenciones

El último de los testimonios fue esclarecedor. Fue el de Paola Celeste Andrea Gutierrez. Sobre la declaración de esta testigo, Martin Pérez basó buena parte de la detención y procesamiento de Daniel Vilte, uno de los acusados por el doble homicidio. La testigo admitió ante el tribunal que posee enemistad con Vilte porque el hoy juzgado “la molestaba”  y profundizó: “simplemente me perseguía y una vez trató de entrar en mi casa”.  Además la mujer agregó que sospecha que Vilte “tiene algo que ver” en el homicidio, porque siendo niña a sus 13 años fue testigo de un abuso sexual presuntamente cometido por Daniel Vilte contra otra persona, un menor que entonces tenía 4 años de edad. Este hecho nunca habría sido juzgado y habría sido cometido hace una década atrás. Gutierrez reconoció ante el tribunal que “le tiene miedo” a Daniel Vilte.

La joven es quien declaró originalmente hace dos años y medio atrás que Vilte ofrecía un arma y prácticamente condujo a la Brigada de Investigaciones hacia las primeras tres detenciones: Francisco Tejada, Nelson Vilte y Daniel Vilte. La testigo, cabe destacar, es sobrina de Francisco Tejeda, el primer detenido que sufrió brutales apremios ilegales y que al salir de su detención sólo quería escapar de Salta. Ese primer detenido quedó completamente desvinculado del doble crimen de Cassandre y Houira. Por las supuestas torturadas sufridas por Tejada, actualmente hay seis policías procesados por el juez Esteban Dubois.

La acusación en contra de Tejada -según dijo la propia testigo- fue también por un supuesto abuso sexual que este habría cometido en contra de “una amiga”. El defensor de Daniel Vilte, Marcelo Arancibia, hizo notar al tribunal que la validez de este testimonio es relativo y que sobre estas declaraciones se basaron dos años de prisión en contra de Daniel Vilte. Tanto Paola Gutierrez, como Gustavo Lasi y Daniel Vilte fueron compañeros de colegio, periodo en donde la acusada reconoció poseer enemistad y su temor contra el acusado.

El segundo día de juicio oral mostró que las explotaciones turísticas y la seguridad ciudadana son algo más que buenas intenciones o amiguismo. También esta jornada dejó en claro cuáles fueron los métodos y cómo investigó la policía provincial después condecorada. Lo peor de todo es que expuso cuan frágil puede ser la libertad de los salteños, cuando un juez de instrucción se ve apurado por un caso resonante y mediático.

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