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Cosa de trotskos

Los frentes electorales trotskistas – FIT e Izquierda al Frente – protagonizan sablazos dialécticos. Ocurrió luego de que el MST propusiera un acuerdo al FIT que el Partido Obrero rechazo, ocasionando la reacción del MST que acusa al PO de sectario.   

“Ante la respuesta de PO: EN VEZ DE UNIR, EL FIT DIVIDE”. Así se titula la nota que Sergio García (Dirigente del MST en Izquierda al Frente) hizo circular hoy por las redes sociales y que a continuación transcribimos:

“Desde el MST en Izquierda al Frente, hemos enviado días atrás una carta al FIT y a todas las fuerzas de izquierda con una serie de propuestas unitarias de cara a las elecciones de octubre y para el día después, abriendo las puertas a la unidad de la izquierda en el terreno político y en las luchas, cuestiones más que importantes frente al macrismo, las patronales y el ajuste.

Sucede que vamos a octubre divididos en dos frentes en la izquierda, nuestro frente y nuestro partido dan pelea electoral en trece provincias y el FIT en otras tantas. Y en algunas pocas provincias estamos uno o el otro, pero no los dos frentes a la vez. Ante esto y frente al país que viene después de octubre, el resumen de la propuesta que hicimos y mantenemos es la siguiente:

Una reunión pública de los dos frentes que siente un compromiso escrito de avanzar en la unidad de la izquierda después de octubre, en base a los importantes acuerdos programáticos que existen tomando como base los programas del FIT e Izquierda al Frente.

Una convocatoria conjunta para noviembre a un gran plenario unitario de todo el sindicalismo clasista, abierto a todas las fuerzas de izquierda y populares, para debatir y organizar la lucha contra el macrismo, las patronales y su plan de ajuste.

Sobre la base de estos dos acuerdos y compromisos, llamar a votarnos mutuamente en Buenos Aires, Entre Ríos, CABA y San Juan.

Hacer parte de estos acuerdos a las organizaciones, grupos, personalidades y referentes de izquierda que hoy no integran ninguno de los dos frentes de la izquierda que existen en el país, para que sea una convocatoria lo más fuerte, extendida y unitaria posible.(1)

En lugar del silencio de otras veces, ahora PO, a través de una nota de su dirigente Gabriel Solano, ha contestado. Que lo haya hecho es positivo y reflejo que el FIT no puede ignorar que hay otro frente en la izquierda de nuestro país, con propuestas y presencia nacional.

Las diferencias, como excusa para dividir                                             

Así como es bueno que PO asuma el debate y opine, es malo que lo haga rechazando nuestra propuesta unitaria con argumentos falsos. Solano contesta a nuestra propuesta que incluye el llamar a votarnos mutuamente, diciendo: “el MST condiciona este hecho a una serie de acuerdos de programa y de iniciativas posteriores a las elecciones de imposible cumplimiento, pues son incompatibles con las divergencias políticas existentes. Nadie puede pasar por alto que si venimos de presentaciones electorales separadas es porque el tenor de las divergencias presentes así lo justifican y que sería poco serio pretender zanjarlas en los pocos días que quedan hasta el 22 de octubre” (2).

PO tira la pelota al córner, para justificar su rechazo a la unidad. Unidad que no es imposible como dice Solano, sino que depende de la decisión de las direcciones políticas de querer hacerla o no. Al seguir insistiendo en que el problema es que tenemos diferencias políticas, PO confirma que no quiere la unidad de la izquierda, porque su argumento se cae por sí solo: ya que siempre van a existir diferencias entre las fuerzas de izquierda, las hay y son muchísimas dentro del FIT, también existen dentro de nuestro frente y en todos lados. Las diferencias no determinan si se puede o no avanzar en la unidad de la izquierda, lo determina si hay importantes acuerdos programáticos por encima de las diferencias, y es más que evidente que sí los hay.

Con su método sectario PO pone por delante las diferencias ahora y las puso también antes de las PASO, por ese método equivocado “venimos de presentaciones electorales separadas” y no por “el tenor de las divergencias presentes”. Es por la cultura de la división que signa la política del FIT que la unidad sigue pendiente y no por tal o cual diferencia.

Solano también dice que hacemos una propuesta condicionante y no es así, es una propuesta muy concreta: nosotros estamos dispuestos pese a las diferencias existentes a firmar ahora mismo un compromiso público y programático por la unidad de la izquierda. El FIT; ¿Está dispuesto a hacer lo mismo? Eso es lo único que PO y el FIT tienen que contestar, sin escudarse en diferencias que son obvias pero no un motivo para dividir.

Después de rechazar nuestra propuesta y de decir que tenemos diferencias tan profundas que hacen imposible la unidad, Solano dice que el voto a izquierda es un problema de principios, pero no es así. Primero porque las elecciones burguesas nunca son para los marxistas, leninistas y trotskistas un problema de principios, sino una cuestión política y táctica. Y segundo porque los principios de PO son un tanto esquizofrénicos: “rechaza de plano la unidad de izquierda, dice que tenemos profundas e incompatibles diferencias, pero pide que lo votemos por principios”.

Para culminar su desorden político y argumentativo, Solano también dice, críticamente, que no se puede llamar a votar por Zamora porque: “la lista zamorista no pasa de una expresión unipersonal opuesta a la estrategia de poder de la clase obrera”. Y si es así; ¿Porque el FIT reiteradas veces le propuso la unidad a Zamora? Quien declaró que: “hubo acercamientos de parte de los dirigentes del PO para que nos sumáramos a una propuesta común de cara a unas elecciones, pero desistimos” (La Razón, 26/5/2017). También en Página 12, Adriana Meyer dice: “Según el FIT, Zamora rechaza sistemáticamente los llamados a integrarse” (30/5/17). ¿No es oportunista proponerle la unidad a quien según PO se opone a la estrategia de poder de la clase obrera? ¿Esa no es una incompatible diferencia política aún mayor a la que PO dice tener con el MST e Izquierda al Frente? Cómo se ve, todo es oportunismo electoral del FIT, que dice y hace cosas opuestas a la vez, según le convenga. De nuestra parte sí creemos en una amplia unidad de la izquierda que puede incluir a Zamora, quien equivocadamente siempre rechaza la unidad. Y no necesitamos inventar argumentos como hace Solano, para justificar su sectarismo.

Aunque diga que deberíamos votarnos, la respuesta de PO es equivocada porque rechaza la posibilidad de unidad y vuelve a dividir. Además no  sabemos si lo mismo opina el resto del FIT. ¿El PTS está dispuesto a votar listas de izquierda donde no tiene legalidad? No pareciera, ya que en Entre Ríos se niega a votar al MST que es la única lista de izquierda.  E Izquierda Socialista ¿Llamará a votar al MST en San Juan, donde no superó las PASO y el MST también allí es la única lista de izquierda? ¿Cuál  es entonces la política del FIT? ¿Apoyan o no a otra lista de izquierda que les propone un acuerdo nacional?

Por último y en relación a nuestra otra propuesta; la de convocar a un gran plenario unitario de todo el clasismo para prepara la lucha contra el macrismo, las patronales y la burocracia, Solano directamente no habla del tema. Y en los hechos todo el FIT contesta rechazando esa posibilidad y peleándose entre ellos mismos, habiendo convocado a dos plenarios paralelos (uno el 23 el PTS y  otro el 30/9 PO/IS) ambos de muy escasa trascendencia y nula utilidad frente al ajuste macrista.

Una vez más, por la unidad de la izquierda

Volvemos a insistir en nuestro planteo que no es “confusionista” como dice Solano, sino muy simple y concreto: organicemos una reunión de los dos frentes y firmemos un compromiso público por la unidad de la izquierda, una convocatoria a un gran encuentro de todo el clasismo y llamemos a votarnos mutuamente dónde sea necesario hacerlo. No hay nada de imposible en esta propuesta.

Para realizarla, no hace falta ni esconder las diferencias ni diluirlas. Nadie tiene que renunciar a lo que piensa sobre debates del pasado ni del presente. Solo hace falta poner por delante las necesidades de millones de trabajadores, de las mujeres y de la juventud, y poner por delante los acuerdos programáticos que son muchos y la urgencia de enfrentar con más unidad al macrismo, a las patronales y a la burocracia sindical. Esa es nuestra propuesta. Esperamos que PO y todo el FIT reflexione sobre la misma y podamos dar estos pasos en común antes del 22 de octubre. Basta de excusas. Viva la unidad de toda la izquierda.