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Control manipulado: Los Impostores

 

n. de r.

 

La Auditoría General, cuya cúpula está integrada por funcionarios con perfiles viles y despreciables, ha colapsado. El último golpe lo aplicó con torpeza Gustavo Ferraris, que lleva diez años en el cargo y hasta esta semana daba por asegurada su renovación luego de reflotar la investigación del Fondo de Reparación Histórica. Abdo Omar Esper ya quedó afuera pero el Senado pide contenerlo. El romerato defiende con uñas y dientes el espacio del propio y carga contra Segura Alsogaray y Pereyra Maidana. El quinto vocal, Javier Cancinos, también atraviesa cuestionamientos éticos. Todos son o fueron impostores del control. 

Romerato de las plantas más dulces

Gustavo Adolfo Ferraris siempre fue polémico, no por sus conductas, sino por la forma en que accedió a cargos relevantes sin ser experto en alguna materia. Fue Secretario de Seguridad cuando el gobierno de Juan Romero y se hizo tristemente célebre en 2005 tras ordenar la represión violenta de miles de docentes en huelga en la plaza principal salteña, en la llamada “La Noche de las Tizas”. 

Cuando finalizaba el mandato del romerato, y después del escándalo generado por un fin de semana de pesca en la que junto a su jefe utilizaron el helicóptero provincial, fue postulado para la Corte de Justicia de Salta, provocando una masiva reacción de abogados en contra. Allí también tomó estado público que como alumno de la carrera de derecho había copiado en un examen y había recibido una sanción en la Universidad del Litoral (Corrientes) que luego evadió pidiendo un pase a la Universidad Católica de Salta donde finalmente se recibió “sin honores”. 

En tiempos del romerato las decisiones se imponían cualquiera fuere su calibre y, así, un letrado mediocre llegó a la cúspide del Poder Judicial. Nada que no hubiera ocurrido con mayor o menor intensidad en los años que vinieron y con las pretensiones actuales de otros aspirantes sin brillo ni lauros. 

Diez años de nada

Tras quedar fuera del máximo tribunal Ferraris logró ubicarse en la Auditoría General y sobrevivir diez años con sueldo que hoy supera los diez millones mensuales de bolsillo. Algunos dicen que pone “mano dura” con los empleados. Lo que nadie puede afirmar es si existe rigor para el control de la plata del Estado.

Por su escasez de antecedentes académicos es que cultivó un perfil moderado que hoy ha cambiado a un modo histriónico por fuerza de las circunstancias. Ferraris, tal vez desesperado, prendió el ventilador desde que encontró en el Fondo de Reparación Histórica (FRH) la ofrenda política a Sáenz que le permita continuar por otros ocho años, aunque esto también implique violar la Constitución Provincial que prohíbe la renovación y morder la mano de quien lo nombró: Juan Manuel Urtubey.

El derecho a la jubilación

No quiere irse y hace más de un mes avanzó con un dictamen que busca abrir una investigación penal contra el ex gobernador. No dudó en incomodar con una disidencia pública a su par Marcos Segura Alsogaray, hombre de Sergio “Oso” Leavy que lleva catorce años en el cargo y sostuvo que no tenía elementos para investigar el FRH porque no le habían contestado informes durante seis años.

Luego de confrontar con Segura, al que hizo quedar como un detractor y un vago (asegura que solamente produjo cuatro informes en seis años), puso esta semana en la vidriera sus diferencias con Elsa Pereyra Maidana y Javier Cancinos. Las imputaciones hacia ellos son graves considerando que tienen que controlar las cuentas generales de al menos quince municipios cada uno y que no lo hicieron en los últimos cinco años. 

Es el mismo lustro que ha demorado Ferraris en ventilar esta situación a pesar de que él fue el Presidente y el encargado de dirigir la Auditoría. Habría actuado distinto si hace unos meses se hubiera propuesto su reelección? 

Siempre el romerato

Los operadores del Romerato están dando un apoyo explícito al proyecto reeleccionista de Ferraris. Por eso el diputado Fernando Luis Albeza -socio político del senador cerrillano Gonzalo Caro Dávalos- pidió el juicio político de Pereyra Maidana. La madre del senador es la secretaria privada de Ferraris y su padre Aníbal Caro tiene una relación entrañable con el ex gobernador. Albeza puede considerarse de gatillo fácil, considerando que hace menos de un mes pidió el juicio político de Javier Wayar, intendente de La Merced, con quien compartió lista para su reelección. Guillermo Durand Cornejo -otro militante del romerato que busca renovar la banca de diputado- también pidió juicio político a Segura Alsogaray. Por supuesto, todas estas noticias tienen amplia cobertura del diario de Limache.

El control manipulado

Los que se postulan como controladores prolijos y necesarios no pueden acreditar ninguna investigación que haya permitido rescatar los miles de millones que la corrupción desvió hacia bolsillos de empresarios y funcionarios de alto vuelo en las últimas décadas. 

Ni Ferraris, ni Esper, ni Segura Alsogaray avanzaron con la causa “La Ciénaga”, el caso de corrupción inmobiliaria más emblemático de la gestión de Romero, ni la venta del hangar en Aviación Civil, o el uso abusivo de aviones oficiales con fines ajenos a la función pública.

No solo se fugó plata con el FRH durante la era de Urtubey, sino con el desvío de partidas del Fondo del Bicentenario en 2016/2017 por 350 millones de dólares que fueron timbeados en la bolsa de valores; o el reparto de casas en el barrio Lomas de Medeiros para todos sus funcionarios. 

¿Pueden Segura y Ferraris distinguirse en cómo trabajaron el control? Es Ferraris el que puede aparecer como el controlador más comprometido cuando lleva una década en la Auditoría sin resultado alguno? O Segura Alsogaray que ya lleva catorce años atado a la misma silla? Ambos parecen impostores del control y su permanencia podría tener estrecha relación con las promesas de hacer la vista gorda, más que con las garantías de combatir los delitos en los que incurren los funcionarios.

Dicen que Javier Cancinos exige que en su puerta y sellos se exhiban los tres títulos que habría cosechado como profesional. Sin embargo, es más famoso por haber nombrado a su mujer y a su hijo, y por haber trabajado despertando sospechas sobre su imparcialidad cuando tuvo que auditar a su madrina de casamiento y ex intendenta de Cerrillos Yolanda Vega. Algunas versiones no comprobadas también lo involucran con maniobras en la contratación de seguros. Seguramente se trata de habladurías.

Elsa Pereyra Maidana estuvo nombrada en el Archivo General de la Provincia durante 14 años hasta que la rescataron para integrar la Auditoría por el cupo de los partidos de minoría. Se había presentado como candidata a diputada nacional por el Partido Renovador de Salta en 2021, en alianza con el sector que conducen los hermanos Biella, que tienen el partido Salta Independiente. Ese antecedente permitió que llegara al organismo en marzo de 2022, aunque su experiencia en control es demasiado poca para las responsabilidades que tiene. Según informan los empleados carece de la capacidad para trabajar los expedientes en los que interviniene y esto le ha generado roces con todos. Los cruces más graves fueron con Ferraris, con quien no se dirige la palabra y al que acusa públicamente de haberla presionado con la intención de mediatizar la situación del FRH y canjear favores con el oficialismo.

La Auditoría hoy es coto de caza de los directores en discordia con Ferraris que ahora mandan en el organismo, aunque sea por un tiempo corto. Quieren remover algunos funcionarios y poner en jaque la estructura dictatorial del que se fue. Condicionados por las descalificaciones no parecen tener mayor capacidad para revertir el desprestigio en el que están sumidos tras años en donde apenas fueron aprendices del control del gasto público.

Un hasta pronto

Ferraris decidió despedirse la semana pasada con un escándalo y, por ello, si tenía alguna palabra del Grand Bourg para continuar en funciones la exposición pública del quiebre con todos los miembros de la Auditoría podrían diluir cualquier promesa. ¿Cómo harían para convivir quienes no se hablan y pelean hasta en los medios acusándose prácticamente de inoperantes?

Al igual que a Abdo Omar Esper, ex diputado de Tartagal -que es sostenido por operadores del Senado Provincial- a Ferraris se le venció el mandato de cinco años y por ahora está. Le ha informado a sus leales que regresará en poco tiempo de nuevo con el bastón de mando. Será que el Gobernador quiere que la Auditoría siga enterrada en medio de tanta mediocridad y peleas internas? Los partidos de la oposición no dicen mucho, pero desde la Libertad Avanza parecen haber propuesto el nombre de Martín Pérez Estrada -eterno conservador- para reemplazar al “Budi” Esper, que tiene claro que no volverá.

No todas son espinas para Ferraris que cuenta con varios padrinos, aunque el más pesado es el ex senador Juan Romero, que ha renovado algunos acuerdos con Gustavo Sáenz como el que condujo a José Luis Napoleón Gambetta a la intervención del justicialismo salteño. De ser cierto el arrime, es posible que la versión de su nuevo mandato tenga algún sustento.

Con sus últimas jugadas contra Urtubey nadie duda que, aunque no le renueven el cargo, podría quedar dentro del circuito de cobranzas para ñoquis que han habilitado las cámaras legislativas. Los hábiles sobrevinientes jamás pierden las monedas.

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