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Después del acuerdo nacional entre la UCR y el PRO, los referentes de uno y otro partido en Salta no saben bien a quien apoyar o no y cómo deberán armar las listas de cara a las legislativas nacionales de octubre. Breve historia de sirios y troyanos que compartirán el caballo de Troya a la fuerza. (Gonzalo Teruel)

Como hacía mucho pero mucho tiempo no sucedía la UCR volvió a estar en el centro de la escena política argentina. Fue el fin de semana y desde Gualeguaychu donde el centenario partido realizó su convención nacional y fijó postura y estrategia de cara a las elecciones presidenciales de octubre.

El titular del partido, Ernesto Sánz, fue el gran vencedor de un debate que por momentos fue acalorado y consiguió el respaldo a su intención de llevar a los radicales a un acuerdo con el PRO de Mauricio Macri y la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Buena parte de los más influyentes dirigentes partidarios estaban en contra y pedían un “acuerdo más amplio que incluya sectores peronistas” y no terminar las conversaciones con el Frente Renovador de Sergio Massa.

Según cuentan viejos dirigentes radicales, el discurso de Sánz fue memorable y sirvió para convencer a los que tenían dudas y cargarse a Gerardo Morales, Ricardo Alfonsín y sobre todo a su principal adversario en aspiraciones presidenciales Julio Cobos. Casi 190 votos contra 130 ratificaron el liderazgo incuestionable de Sánz -sostenido desde las sombras por el imperecedero operador Enrique “Coti” Nosiglia- dentro del radicalismo de estos días.

Dejando de lado valoraciones ideológicas, su maniobra fue sintetizada por un convencional que llegó a Entre Ríos desde Salta y es interesante. “Ernesto está copiando la estrategia de Barack Obama que se animó a desafiar en la interna del Partido Demócrata al candidato del establishment que era Hillary Clinton” explicó y arriesgó que “si el partido está unido, no puede perder la interna con Macri y menos con Carrió”.

Si tiene éxito, o no, sólo el tiempo y el voto de los argentinos lo dirán. Pero el mendocino por ahora tiene mucho trabajo por hacer y muchas heridas por curar en aquellas provincias donde los radicales tienen otros acuerdos y -como hace mucho no sucedía- reales aspiraciones de gobierno como Jujuy, Tucumán, Catamarca, Córdoba y Santa Cruz.

Por ideología y también por coyuntura electoral en varias provincias encuentran dificultades para asimilar este acercamiento con el macrismo. “En primer lugar, nosotros no tenemos nada que ver con sus posiciones conservadoras y neoliberales” aseguró a Cuarto Poder el precandidato a intendente de Salta, Francisco Laiseca, y puntualizó que “en segundo lugar, el argumento del republicanismo que se esgrime a nivel nacional acá no tiene ningún sentido en tanto y en cuanto el PRO acompaña a Juan Carlos Romero”.

La reflexión del joven dirigente revela la incomodidad de los radicales para aceptar las negociaciones nacionales y sobre todo para explicar el escenario electoral en la provincia que abrirá el calendario de votaciones. Otros dirigentes locales se expresaron en el mismo sentido de Laiseca y reconocieron el malestar por lo dispuesto el fin de semana. Rápidos de reflejos, sin embargo, exigieron que el acuerdo se cumpla y que, sin candidato propio para la gobernación, el PRO acompañe la fórmula radical de Miguel Nanni y “Tito” Tonda.

“Ese acuerdo es muy claro a nivel nacional con Macri y Lilita pero no es claro en la provincia, por eso exigimos públicamente que recapaciten”, dijo altisonante Rubén Correa para reclamar que los amarillos dejen el frente de Juan Carlos Romero y Alfredo Olmedo y se subordinen. No tuvo mucho éxito. Nadie tomó demasiado en serio los planteos del “Chato” y pidieron a Nanni que le baje los decibeles.

Así fue que el precandidato a diputado provincial del PRO, Martín de los Ríos, explicó tajante que “esta novedad de la convención radical es en términos de la elección nacional, hablar de lo que hicimos o no hicimos en Salta está fuera de lugar”. El dirigente de extracción rural dejó entrever, de cualquier manera, que para las elecciones nacionales habrá nuevas conversaciones.

La propuesta de Sánz -avalada en principio por Macri- es que en las PASO compitan los presidenciables pero que se formen listas mixtas para las categorías legislativas. El punto de acuerdo es que “debe respetarse el origen de la banca a disputar” es decir que donde haya una diputación radical deberá encabezar la lista un radical y donde haya una diputación macrista deberá encabezar un macrista. En el caso de Salta la banca a renovar en octubre es la de -¿el radical?- Bernardo Biella por lo que el PRO debería subordinarse al liderazgo de un candidato de boina blanca.

Las negociaciones, entonces, no serán fáciles: Juan Collado -que ya avisó votará al candidato radical para la gobernación- cree que le corresponde a él encabezar la lista después de su renunciamiento para estas elecciones provinciales y los radicales apuestan a que una buena performance de Nanni en mayo lo habilite como líder natural del espacio opositor de corte no peronista.

El cafayateño contó estar sorprendido y admirado por la capacidad de conducción que mostró Sánz en la convención del fin de semana último y por la forma en la que ordena -y ordenará- bajo su liderazgo a todo el radicalismo. Quiere y debe copiarle esos méritos y esas habilidades para no desaprovechar, como ya pasó tantas veces, la oportunidad de hacer surgir una alternativa al peronismo que gobierna la provincia desde hace 20 años.

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