La senadora volvió a diferenciarse de la Casa Rosada y encendió una nueva disputa interna. Mientras Karina Milei acumula malestar por sus movimientos, el Presidente busca contener a una dirigente que conserva peso propio, buena imagen y ambiciones que inquietan al oficialismo.
La convivencia dentro de La Libertad Avanza vuelve a mostrar señales de desgaste. En medio de una delicada ingeniería política para mantener alineadas las distintas terminales del oficialismo, una nueva intervención de Patricia Bullrich reavivó las tensiones internas y obligó al presidente Javier Milei a actuar como equilibrista entre los sectores enfrentados.
La chispa esta vez fue la decisión del Gobierno de retirar el pliego de Verónica Michelli para un cargo en la Justicia Federal. La candidata había quedado bajo cuestionamiento por su vínculo familiar indirecto con el periodista Hugo Alconada Mon. Sin embargo, Bullrich decidió tomar distancia de la postura oficial y compartió públicamente un mensaje crítico contra la medida.
El gesto no pasó desapercibido dentro de la Casa Rosada. Según distintas fuentes del oficialismo, la reacción en el entorno presidencial fue inmediata, especialmente en el sector que responde a Karina Milei.
«Es más de lo mismo. Karina no la puede ni ver», resumió una fuente cercana a la secretaria general de la Presidencia, reflejando un malestar que ya no parece circunstancial sino estructural.
El episodio se suma a una serie de movimientos que, en las últimas semanas, marcaron una creciente autonomía política de Bullrich respecto del núcleo duro libertario.
Uno de los antecedentes más recientes fue su posicionamiento en el caso que involucra al vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. En aquella oportunidad, la senadora presionó públicamente para que adelantara la presentación de su declaración jurada, una actitud que generó fuerte enojo entre Javier y Karina Milei.
Dentro del Gobierno admiten que aquel episodio fue interpretado como una desautorización pública a una de las figuras más importantes del gabinete.
Bullrich desafía a Milei y anticipa que votará contra el retiro del pliego de Michelli, la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon
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Mientras Karina Milei aparece como la principal detractora de la ex ministra de Seguridad dentro de la estructura libertaria, el Presidente mantiene una estrategia más pragmática. La imagen del Tedeum del 25 de Mayo fue una muestra de ello. Antes de una reunión de Gabinete, Javier Milei convocó a Bullrich al balcón presidencial y se dejó fotografiar abrazado con ella, en una clara señal de respaldo político.
La explicación que circula en los despachos oficiales es sencilla: Bullrich sigue siendo una dirigente con peso propio y una eventual ruptura podría resultar más costosa que incómoda.
«Si es más peligrosa afuera que adentro, mejor tenerla adentro», reconoció un integrante de la mesa chica presidencial.
La lógica es compartida por varios sectores del oficialismo, que entienden que tanto el Gobierno como la senadora continúan necesitando esa alianza.
Otro elemento que explica la cautela presidencial es el desempeño de Bullrich en los sondeos de opinión. La ex candidata presidencial mantiene niveles de imagen que la convierten en uno de los activos políticos más valiosos del espacio. Por eso, cada movimiento de la dirigente es seguido con atención dentro de la Casa Rosada, donde algunos ya especulan con sus verdaderas aspiraciones.
«Quiere ser vicepresidenta», deslizó un integrante de la mesa política libertaria.
Otros van más allá y sostienen que los planes de Bullrich podrían exceder incluso el esquema actual de La Libertad Avanza.
«Sus proyectos políticos están por fuera de LLA», aseguran algunos dirigentes que observan con desconfianza la construcción personal que viene desarrollando.
La respuesta del bullrichismo
Desde el entorno de la senadora rechazan de plano cualquier versión de ruptura y sostienen que las diferencias son parte de la dinámica política normal de una coalición en crecimiento.
«Estamos muy bien y nos necesitamos mutuamente. Patricia solamente es coherente con lo que piensa», explican cerca de la ex ministra.
Sin embargo, detrás de las declaraciones conciliadoras, la realidad muestra una disputa cada vez más evidente por espacios de poder, influencia y protagonismo dentro del universo libertario.
Mientras Javier Milei intenta sostener la unidad del oficialismo, Karina Milei consolida su liderazgo interno y Bullrich se resiste a quedar subordinada al llamado «círculo de hierro». Una tensión que, lejos de disiparse, amenaza con convertirse en uno de los principales desafíos políticos del Gobierno en los próximos meses.

