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Belgrano perdió la batalla contra el cemento

 

Manuel Belgrano volvió a perder una batalla en Río Piedras, aunque esta vez no hubo tropas realistas ni cañones: bastaron unos desconocidos con ganas de treparse a un monumento. La figura ecuestre del prócer terminó en el suelo y la estructura quedó prácticamente partida en dos. La escena tiene una ironía difícil de ignorar: en el lugar donde Belgrano derrotó a los realistas en 1812, dos siglos después alguien consiguió derrotarlo a él, al menos en versión cemento. La Policía busca a los responsables, mientras los vecinos intentan entender qué clase de patriotismo requiere tirar abajo al prócer que está parado en la entrada del pueblo.

Queda por determinar si los autores conocían el episodio de 1812 o si simplemente encontraron un monumento, se subieron y decidieron que también ellos tenían algo que conquistar. Por ahora, Belgrano perdió el caballo, el pedestal y buena parte de su dignidad escultórica. La historia, en cambio, sigue en pie. Aunque en Río Piedras convendría asegurarla con algo más resistente.

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