Un concejal libertario aseguró que la senadora “ya arregló” y no competirá por la gobernación en 2027. Ella dice que nada está definido. Mientras tanto, Karina Milei promete no pelearse con los gobernadores, el partido está partido en dos y la Justicia mira la interna. ¿Quién decide si Salta tendrá candidato libertario propio?
Don Veronelli
El miércoles 14 de octubre, el concejal Rodrigo Quinteros grabó un video con una sentencia. Aseguró que la actual senadora Emilia Orozco no será candidata a gobernadora de Salta, y agregó: “Ya arregló con el gobierno”. No dijo con qué gobierno. No mostró pruebas. Pero el mensaje cayó en un terreno fértil para la sospecha.
Quinteros no es un observador neutral, forma parte de los “libertarios díscolos”, ese sector que se enfrentó con la conducción que encabezan Orozco y el empresario Alfredo Olmedo. Su video es, antes que nada, una jugada interna. La pregunta es por qué esa jugada resulta creíble para tanta gente.
La respuesta está en lo que pasó en las últimas semanas. Según Infobae, Karina Milei les aseguró a los gobernadores que La Libertad Avanza no les presentará competencia en sus distritos, a cambio de apoyo para eliminar las PASO. Si esa promesa alcanza a Salta, el candidato libertario a gobernador sería, en los hechos, el propio Gustavo Sáenz o alguien que él elija.
No sería la primera vez que se menciona ese escenario. La Política Online informó meses atrás que Santilli y el subsecretario general de la Presidencia le garantizaron a Sáenz que Orozco bajaría el tono de sus críticas y así lo vimos en un video público donde incluso admitió que necesitan los votos de Sáenz. El mismo medio planteó que la senadora podría declinar la gobernación y presentarse como candidata a intendenta de la capital.
¿Es casualidad que la mujer que ganó la elección de ٢٠٢٥ derrotando a la lista del gobernador haya moderado su discurso? Letra P ya lo había registrado: Orozco bajó la intensidad de sus críticas a Sáenz y reorientó la estrategia hacia la capital provincial. ¿Es una táctica electoral o una concesión?
El 9 de octubre, Orozco habló. Según Elintra, confirmó que LLA quiere tener candidatos propios en 2027, pero admitió que “nada está definido” y que lo único seguro es la reelección de Javier Milei.
Es una respuesta cuidadosa. No dice “voy a ser candidata”. Tampoco dice “no voy a serlo”. Esa fórmula, de hecho, la repite desde ٢٠٢٥. En una entrevista con El Tribuno, antes de ser elegida senadora, había aclarado que no tenía definido si se postularía a gobernadora.
Hay un detalle que conviene no pasar por alto. Un medio local tituló esas mismas declaraciones como un descarte de la candidatura “por el momento”. La nota completa muestra algo más matizado. Entre un “no por ahora” y un “nada está definido” hay una diferencia política que importa: ¿está Orozco bajándose o está esperando una orden?
Una candidatura que depende de otros
Esa segunda pregunta tiene respuesta parcial. Olmedo dijo que no sabe si Orozco será la candidata, porque Milei “por ahí la puede necesitar en otro lugar”, incluso como vicepresidenta. Es decir: ni siquiera su principal aliado la da por candidata, y deja el destino de la senadora en manos de Buenos Aires.
Desde allí, el panorama tampoco es claro. En agosto, según Radio Clan FM, la ministra Pettovello respaldó a Sáenz, y Orozco desobedeció la orden de no meterse con el gobernador. ¿Qué pesa más en la mesa de Karina Milei: una dirigente con votos propios pero díscola, o un gobernador aliado que garantiza gobernabilidad y votos en el Congreso?
Mientras se discute el futuro de Orozco, el espacio que la sostiene se desarma. Las diputadas Eliana Bruno y Gabriela Flores rompieron con la conducción de Orozco y Olmedo, y la interna partidaria es investigada por la Justicia Electoral tras el planteo de un afiliado. Orozco sostiene que el proceso respetó todos los pasos y que la causa no prosperó en su primera observación.
La pregunta incómoda es evidente. ¿Cómo negocia con la Rosada, o enfrenta a Sáenz, un partido dividido y judicializado? ¿Y a quién beneficia que los libertarios salteños lleguen a 2027 peleados entre sí?
Detrás de la discusión por un nombre hay una discusión por un modelo. Letra P lo planteó hace meses: si LLA será una fuerza destinada a negociar con el poder provincial o una preparada para disputarlo. Orozco construyó su capital político enfrentando al sáenzismo. Un acuerdo con el gobernador desarmaría esa identidad. ¿Qué quedaría de la propuesta de ser “una alternativa distinta” si el candidato termina siendo el de siempre?
Los defensores de la candidatura propia, como el diputado provincial Nicolás Arce, sostienen que LLA debe tener candidato propio, sin subordinarse a un eventual acuerdo con el oficialismo provincial. Los que ven con buenos ojos la negociación argumentan, en la práctica, que Milei necesita gobernadores aliados más que candidatos competitivos en cada provincia.
Hasta ahora no hay respuesta pública de Orozco a la afirmación de Quinteros, ni confirmación o desmentida de la Casa Rosada sobre si Salta está incluida en la promesa de Karina Milei. Elintra advirtió a principios de mes que no existía un acuerdo escrito ni confirmación pública de que Salta estuviera incluida.
Queda entonces un escenario abierto con demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. ¿Hubo o no hubo un arreglo? ¿Lo sabe la propia Orozco? ¿Será la candidata, la intendenta en espera o una pieza en el tablero nacional? ¿Qué hará Sáenz, que juega a la prescindencia pero tiene todo para ganar con la calma? Y sobre todo: ¿quién tiene la última palabra sobre el futuro político de la senadora más votada de la provincia, ella, su partido o Buenos Aires? Pero la respuesta, por ahora, no parece estar en Salta.

