Después de dejar el sillón en la Casa Rosada, Mauricio Macri, solo se mostró vía Twitter opinando siempre después de alguna marcha catalogada como exitosa por Juntos por el Cambio, hasta ayer, sin perder la modalidad «post marcha», pero esta fue en una entrevista por TN. 

Lo primero que hizo, como era de esperarse, fue criticar las medidas sanitarias dispuestas por el gobierno nacional, aunque, como siempre, sin ninguna propuesta a cambio. Obvio que evitó tocar el tema de las consecuencias económicas en las que quedó el país luego de su gestión y aseguró, sin ponerse colorado, que en su gobierno «no se ordenó» ningún espionaje en la Agencia Federal de Inteligencia.

El ex mandatario indicó que la marcha de ayer fue «espontánea e independiente», pese a que distintos referentes de la oposición convocaron a la protesta con domicilios incluidos para la convocatoria. Y debe haberlo sido porque cada uno de los presentes tenía un cartel con un motivo distinto para marchar. Aunque el más relevante fue «no al atropello a las instituciones y para restablecer la normalidad en el país».

Arremetió contra Cristina Kirchner, como también era de esperarse, sindicándola como la secuestradora del peronismo desde hace más de 10 años. «El PJ esa cooptado por la irracionalidad», indicó y agregó el tema de la reforma de la Justicia «la vicepresidenta, que está conduciendo el poder como todos pensábamos, tiene una agenda propia y necesita someter a la Justicia». También la comparó con Maradona, «en la irracionalidad, no en el talento».

“Nunca existió una orden de hacer ningún tipo de espionaje”, dijo Macri refiriéndose a las escuchas ilegales, y criticó al juez Alejo Ramos Padilla, quien tiene a cargo la investigación por los espionajes enmarcados en el «Proyecto AMBA».

En otro orden de cosas, responsabilizó de su fracaso en las elecciones pasadas a un sector particular de su partido. «Nunca debí haber delegado la negociación política, menos a mi ala más política, con filo-peronistas», en referencia a Emilio Monzó y Rogelio Frigerio, quienes en estos momentos buscan un macrismo sin Macri.

Según él, su gobierno terminó el 11 de agosto, «ahí estábamos en el mismo nivel de pobreza que habíamos heredado. La sucesión de conflictos nos llevó al mismo lugar, para mí fue una enorme frustración. Al día siguiente tuvimos corrida en los depósitos bancarios».

En un momento de la entrevista se vio casi un mea culpa de su parte. Algo inédito en él, «uno puede cometer errores como lo hizo mi gobierno en materia económica, pero siempre alentamos el respeto por nuestras instituciones y la transparencia -y se despachó contra Alberto Fernández diciendo que – sin un presidente que defienda la Constitución no hay futuro. Mi primera tarea como presidente de la Nación fue defender la Constitución, es lo que se hace para contener los atropellos en el poder y lo que la gente reclamó hoy», dijo en un estado de amnesia temporal.

Y terminó con un aire de superación, típico de aquel que perdió y no quiere que se note, «no extraño el poder, la libertad me permitió recuperar el tiempo para la reflexión y la familia», al tiempo que descartó cualquier candidatura para las elecciones legislativas, «hoy me veo con vocación de acompañar a los perfiles de liderazgo de nuestro espacio», pero, como dice más de un político, «si el pueblo me lo pide…»

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