El sistema energético anticipa posibles restricciones en el suministro durante los meses de mayor demanda en el norte argentino.
El panorama del gas en el NOA vuelve a encender señales de alarma de cara al invierno, con proyecciones que anticipan un escenario de escasez en los momentos de mayor consumo. A pocos meses de la llegada de las bajas temperaturas, referentes del sector advierten sobre posibles cortes y restricciones que podrían impactar tanto en industrias como en estaciones de GNC.
Uno de los principales factores que condicionan el abastecimiento es la caída sostenida de la producción en la Cuenca Noroeste, especialmente en Salta. Los yacimientos del departamento San Martín, que supieron ser estratégicos, hoy aportan volúmenes mínimos, lo que limita la capacidad de respuesta del sistema ante picos de demanda.
A esto se suman las limitaciones en el sistema de transporte. Si bien se avanzó con la reversión del Gasoducto Norte para importar gas desde Vaca Muerta, las obras aún no están completamente finalizadas. Además, persisten cuellos de botella en la red troncal, particularmente en el nodo cordobés, lo que restringe el envío de mayores volúmenes hacia el norte del país.
En el área metropolitana de Salta, la red de distribución tampoco logra acompañar el crecimiento demográfico, lo que incrementa el riesgo de cortes, sobre todo en el suministro a estaciones de GNC. Con una demanda que podría superar los 22 millones de metros cúbicos diarios en invierno y una capacidad muy inferior, el gas vuelve a convertirse en un factor de incertidumbre estructural para la región.

